Sunday, March 16, 2008

EL PRECIO DE HABER SIDO CONTEMPORÁNEO DE BACH

Haber sido contemporáneo de un grande como Bach, significó para Telemann, que su figura fuera valorada durante los siglos XIX, XX y lo que va del XXI, casi exclusivamente por el círculo conformado por la elite de los amantes del género Barroco.
Pocos saben acerca de la gran trascendencia que como compositor Telemann tuvo en Alemania y en la región durante su vida.
Tal fue el prestigio del músico, que los cargos más importantes del medio le fueron asignados recibiendo el reconocimiento y respeto de parte de sus colegas.
El mismísimo Bach recibió de Telemann en una oportunidad, un ofrecimiento especial para ocupar un importante cargo de compositor en una iglesia, que el músico de Eisenach aceptó encantado.
Telemann era tan respetado como compositor en su época y entorno, que se puede decir que le "sobraban" los trabajos.
La historia comete injusticias como esta al considerar a determinadas figuras como eje central de un período.
Es así que Bach fue descubierto y valorado por Mendelsohnn en el siglo XIX, dando lugar a partir de ese hecho, la consideración universal de su genio como padre del idioma musical moderno.
Mattheson, el historiador musical más importante del siglo XVIII, llamó a Telemann "sencillamente el compositor más grande de todos los tiempos".
El famosos diccionario de música Stoessel del año 1737 dedicó tres páginas enteras a Telemann a la vez que dedicaba a Bach,tres renglones.
Telemann disponía indudablemente de un sentido por el color instrumental que era desconocido por sus grandes contemporáneos.
Su música nos transmite una idea de plácido bienestar, de claridad espiritual y mucho ingenio.
Nunca recibió educación musical formal y a pesar de ello, obtuvo los puestos musicales más altos en Leipzig, Frankfurt y Hamburgo.

Friday, November 25, 2005

violinistas de ayer,violinistas de hoy

Cuando hablamos de los grandes violinistas de la historia,se nos viene a la mente el recuerdo de alguna grabación en la cual el solista ejecutaba un pasaje con increíble sonido,a gran velocidad dejando sumamente impresionado al auditor desprevenido.
Sucede que el "violinismo" en nuestro inconciente,nos evoca directamente parafernalia,virtuosismo,desenfreno,pasión interpretativa.
La diferencia entre los grandes violinistas del siglo pasado y los grandes violinistas actuales no radica justamente en la aptitud para llevar a cabo los pasajes más "viruosísticos" sino justamente en la fibra y personalidad para expresar con sello propio el lirismo del violín.
Luego de conocerlos y con algo de oído,podemos reconocer sin vacilar que el sonido potente y expresivo de ese violín proviene de David Oistrakh,así como la claridad absoluta de la articulación musical proviene de Nathan Milstein.
La corrección y el "control de las pasiones",definen a Szerying,mientras que el desenfreno y maravilloso ímpetu,lo hacen a Ricci.
Mientras la "perfecta impavidez" se apodera de Kagan,el "compromiso idílico"se desprende del estilo interpretativo de Menuhin.
Así como algunos nos impresionan con su "virtuosismo agresivo"(Heifetz),otros nos emocionan con su "hiper-romanticismo"(Elman).
En algunos,su personalidad se expresa potentemente a través de su sonoridad (Ferrás) mientras que en otros nos llega con su delicadeza(Thibaud).
Francescatti fue el violinista inobjetable.Ysaye,el provocador.
Mientras Kreisler se hacía querer con su estilo,otros se hacían odiar por sus amaneramientos violinísticos (Szigetti).
Nadie puede negar que esta legión de violinistas del pasado nos dejaron su sello,su espíritu,su filosofía,su interpretación propia y única.
Es probable que hoy en día ,el violín se "ejecute mejor";más "eficientemente"desde el punto de vista técnico.
Algunos críticos opinan que quizá,algunos violinistas de la actualidad sean tan o más dotados que los del siglo pasado,pero en lo que hay un sentir generalizado es respecto a que hoy en día no vemos la mística interpretativa de entonces.
Recuerdo haber visto a Isaac Stern en el Teatro Solís (municipal de Montevideo),cuatro años antes de su muerte.
Ejecutó con la orquesta Franz Liszt de Budapest el concierto en la menor de Bach.
En la mitad del primer movimiento se produjo un desencuentro brutal entre solista y orquesta que lo llevó a la descoordinación absoluta.
Sobrevino el idílico movimiento lento y finalmente el allegro con pequeñas imperfecciones que nos mostraron a un Stern de carne y hueso.
Al terminar el concierto,el Teatro explotó en un aplauso.
Había sido irrelevante ese desencuentro del primer movimiento por cuanto la interpretación en su musicalidad había sido maravillosa.
Vivimos un gran concierto de un gran Maestro,que en su época dorada había sido incapaz de omitir una nota.Ese día ,por su edad,fallaron sus dedos pero no su estilo,musicalidad y corazón que definían su persona.